Mieloma múltiple: síntomas, causas, diagnóstico, tratamiento y pronóstico
Enfermedades

Mieloma múltiple: síntomas, causas, diagnóstico, tratamiento y pronóstico

MA

Maria Rojas

Redacción

16 de julio de 2026

El mieloma múltiple es un tipo de cáncer hematológico que afecta a las células plasmáticas, un grupo especializado de glóbulos blancos cuya función principal es producir anticuerpos para proteger al organismo frente a virus, bacterias y otros agentes extraños. Cuando estas células se transforman en cancerosas, comienzan a multiplicarse de forma descontrolada dentro de la médula ósea, desplazando a las células sanas y alterando el funcionamiento de diversos órganos.

Aunque representa aproximadamente el 10 % de los cánceres de la sangre, el mieloma múltiple puede pasar desapercibido durante meses porque sus primeros síntomas suelen confundirse con enfermedades mucho más frecuentes, como dolores musculares, anemia o problemas renales.

En este artículo descubrirás qué es el mieloma múltiple, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica, qué tratamientos existen y cuál es su pronóstico, explicado con un lenguaje claro y fácil de comprender.

¿Qué es el mieloma múltiple?

El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas, unas células del sistema inmunitario que se originan en la médula ósea.

La médula ósea es un tejido esponjoso que se encuentra dentro de los huesos y donde se producen todas las células de la sangre:

  • Glóbulos rojos.

  • Glóbulos blancos.

  • Plaquetas.

Entre los glóbulos blancos existen las células plasmáticas, cuya misión consiste en fabricar grandes cantidades de anticuerpos, también llamados inmunoglobulinas, para defender al organismo frente a microorganismos.

En condiciones normales, estas células producen únicamente los anticuerpos necesarios para combatir infecciones. Sin embargo, en el mieloma múltiple una célula plasmática sufre alteraciones genéticas que hacen que empiece a multiplicarse sin control.

Con el tiempo, millones de células plasmáticas anormales invaden la médula ósea y desplazan a las células sanas encargadas de producir glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

Además, estas células producen grandes cantidades de una inmunoglobulina anormal conocida como proteína monoclonal o proteína M, que no protege frente a infecciones y puede acumularse en distintos órganos, especialmente en los riñones.

¿Cuál es la función de las células plasmáticas?

Las células plasmáticas son la etapa final de maduración de un tipo de glóbulo blanco llamado linfocito B.

Cuando una bacteria o un virus entra al organismo, los linfocitos B se activan y se transforman en células plasmáticas para producir anticuerpos específicos.

Estos anticuerpos:

  • Neutralizan virus.

  • Eliminan bacterias.

  • Facilitan la destrucción de microorganismos.

  • Protegen frente a nuevas infecciones.

En el mieloma múltiple ocurre exactamente lo contrario.

Las células plasmáticas cancerosas producen enormes cantidades de un único anticuerpo defectuoso que no sirve para defender al organismo, mientras disminuye la producción de anticuerpos normales. Como consecuencia, el paciente desarrolla una mayor predisposición a sufrir infecciones frecuentes.

¿Cómo se desarrolla el mieloma múltiple?

El mieloma múltiple no afecta únicamente a la médula ósea.

Las células cancerosas producen sustancias que alteran el funcionamiento normal del hueso, la sangre y los riñones.

Esto explica por qué una sola enfermedad puede provocar síntomas tan diferentes.

Entre las principales alteraciones destacan:

  • Destrucción del tejido óseo.

  • Producción de proteínas anormales.

  • Disminución de glóbulos rojos.

  • Alteración del sistema inmunitario.

  • Daño renal.

Comprender estos mecanismos permite entender mejor la aparición de los síntomas.

Causas y factores de riesgo del mieloma múltiple

Actualmente no existe una causa única que explique por qué aparece el mieloma múltiple.

Se sabe que la enfermedad se desarrolla como consecuencia de múltiples alteraciones genéticas acumuladas en las células plasmáticas a lo largo de los años.

Existen varios factores que aumentan el riesgo de padecerla.

Edad

La mayoría de los casos aparecen después de los 60 años.

Es poco frecuente en personas menores de 40 años.

Sexo

Los hombres presentan una incidencia ligeramente mayor que las mujeres.

Antecedentes familiares

Tener un familiar con mieloma múltiple aumenta discretamente el riesgo, aunque la mayoría de los pacientes no tienen antecedentes.

Gammapatía monoclonal de significado incierto (GMSI)

Muchas personas desarrollan una pequeña cantidad de proteína monoclonal sin presentar síntomas.

Esta condición se conoce como gammapatía monoclonal de significado incierto y constituye el principal factor precursor del mieloma múltiple.

No todas las personas con GMSI desarrollarán cáncer, pero requieren seguimiento periódico.

Exposición a determinadas sustancias

Algunos estudios han encontrado asociación con:

  • Radiación.

  • Benceno.

  • Pesticidas.

  • Algunos productos químicos industriales.

Sin embargo, en muchos pacientes nunca se identifica un factor desencadenante claro.


Síntomas del mieloma múltiple

Los síntomas aparecen porque las células plasmáticas cancerosas afectan simultáneamente al hueso, la médula ósea, los riñones y el sistema inmunitario.

Una forma sencilla de recordar las principales manifestaciones es mediante el criterio CRAB:

  • C: hipercalcemia.

  • R: insuficiencia renal.

  • A: anemia.

  • B: lesiones óseas.

Estos cuatro hallazgos son fundamentales para el diagnóstico y reflejan el daño que produce la enfermedad.

Dolor de espalda, costillas y cadera

El dolor óseo es el síntoma más frecuente del mieloma múltiple.

Generalmente aparece en:

  • Columna lumbar.

  • Costillas.

  • Pelvis.

  • Caderas.

  • Hombros.

A diferencia de un dolor muscular común, suele persistir durante semanas o meses y empeora progresivamente.

¿Por qué aparece el dolor?

Las células del mieloma liberan sustancias que activan de forma excesiva a los osteoclastos, las células encargadas de destruir el hueso.

Al mismo tiempo inhiben a los osteoblastos, responsables de formar hueso nuevo.

Como consecuencia, el hueso pierde densidad, aparecen lesiones líticas y aumenta considerablemente el riesgo de fracturas.

Por esta razón, algunos pacientes sufren fracturas incluso después de traumatismos leves o movimientos cotidianos.

Esta explicación fisiopatológica ayuda a comprender por qué el dolor óseo suele ser uno de los primeros signos de la enfermedad y por qué requiere una evaluación médica temprana.

Debilidad, cansancio y anemia

Otro síntoma muy frecuente es la sensación de cansancio intenso, falta de energía y dificultad para realizar actividades habituales.

La causa principal es la anemia.

En condiciones normales, la médula ósea fabrica millones de glóbulos rojos cada día.

Sin embargo, cuando las células plasmáticas cancerosas invaden la médula, desplazan a las células encargadas de producirlos.

Además, si existe afectación renal, disminuye la producción de eritropoyetina, la hormona que estimula la formación de glóbulos rojos.

La combinación de ambos mecanismos explica por qué muchos pacientes presentan anemia desde el momento del diagnóstico.

Infecciones frecuentes

Las infecciones recurrentes son una de las complicaciones más importantes del mieloma múltiple y una de las principales causas de hospitalización durante la evolución de la enfermedad.

Aunque el paciente presenta un número elevado de células plasmáticas, estas son cancerosas y no cumplen adecuadamente su función. En lugar de producir una amplia variedad de anticuerpos capaces de reconocer diferentes microorganismos, fabrican grandes cantidades de una única inmunoglobulina anormal, conocida como proteína monoclonal o proteína M, que carece de capacidad para proteger al organismo.

Al mismo tiempo, la producción de anticuerpos normales disminuye considerablemente. Esta situación provoca una inmunodeficiencia secundaria, haciendo que el organismo sea mucho más vulnerable frente a infecciones.

Las más frecuentes son:

  • Neumonía.

  • Bronquitis.

  • Sinusitis.

  • Infecciones urinarias.

  • Herpes zóster.

  • Infecciones por bacterias encapsuladas.

Cuando un paciente presenta infecciones repetidas, especialmente si se acompañan de anemia, dolor óseo o alteraciones renales, el médico debe considerar la posibilidad de un mieloma múltiple y solicitar estudios complementarios.

Insuficiencia renal

La afectación renal ocurre aproximadamente en uno de cada tres pacientes al momento del diagnóstico y representa una de las complicaciones más importantes del mieloma múltiple.

Existen varios mecanismos responsables del daño renal.

Proteínas de Bence Jones

Las células plasmáticas malignas producen grandes cantidades de cadenas ligeras libres, conocidas como proteínas de Bence Jones.

Estas proteínas son filtradas por los riñones y llegan a los túbulos renales, donde se agrupan formando cilindros que obstruyen su interior.

Con el tiempo producen:

  • Inflamación.

  • Lesión tubular.

  • Disminución de la filtración renal.

  • Insuficiencia renal progresiva.

Este mecanismo se conoce como nefropatía por cilindros, una de las causas más frecuentes de insuficiencia renal asociada al mieloma múltiple.

Hipercalcemia

La destrucción continua del hueso libera grandes cantidades de calcio hacia la sangre.

Cuando el calcio permanece elevado durante mucho tiempo, parte de este se deposita en los riñones, agravando el daño renal y disminuyendo aún más su capacidad de filtración.

Deshidratación

Muchos pacientes presentan vómitos, disminución del apetito o aumento de la eliminación de líquidos debido a la hipercalcemia, favoreciendo la deshidratación y empeorando la función renal.

Síntomas de insuficiencia renal

Los pacientes pueden presentar:

  • Disminución de la cantidad de orina.

  • Hinchazón de piernas.

  • Fatiga intensa.

  • Náuseas.

  • Picazón.

  • Confusión en casos avanzados.

Hipercalcemia

La hipercalcemia consiste en un aumento anormal del calcio en la sangre.

Es una de las características clásicas del mieloma múltiple y aparece como consecuencia de la destrucción del tejido óseo.

Las células cancerosas activan excesivamente los osteoclastos, responsables de degradar el hueso. Como resultado, grandes cantidades de calcio pasan al torrente sanguíneo.

Cuando los niveles son elevados aparecen síntomas como:

  • Sed intensa.

  • Necesidad frecuente de orinar.

  • Estreñimiento.

  • Náuseas.

  • Debilidad muscular.

  • Somnolencia.

  • Confusión.

  • Alteraciones del ritmo cardíaco en casos graves.

La hipercalcemia constituye una urgencia médica cuando alcanza valores muy elevados y requiere tratamiento inmediato.

Pérdida de peso:

Muchas personas con mieloma múltiple experimentan pérdida de peso involuntaria antes del diagnóstico.

Este síntoma tiene varias explicaciones.

Las células tumorales consumen grandes cantidades de energía y nutrientes para mantenerse activas.

Además, la inflamación producida por el cáncer altera el metabolismo corporal, favoreciendo la pérdida de masa muscular y grasa.

A esto se suma la disminución del apetito causada por:

  • Dolor persistente.

  • Fatiga.

  • Náuseas.

  • Insuficiencia renal.

  • Hipercalcemia.

La pérdida de peso suele acompañarse de debilidad generalizada y reducción de la capacidad para realizar las actividades habituales.

¿Cómo se diagnostica el mieloma múltiple?

El diagnóstico requiere combinar la información obtenida mediante análisis de laboratorio, estudios específicos y la evaluación de la médula ósea.

En la práctica clínica, lo más frecuente es que el paciente consulte inicialmente por dolor óseo, anemia, insuficiencia renal o hipercalcemia, y a partir de estos hallazgos se inicie el estudio para confirmar la enfermedad.

Laboratorio general:

Hemograma completo

Permite detectar:

  • Anemia.

  • Disminución de plaquetas.

  • Alteraciones de los glóbulos blancos.

La anemia es uno de los hallazgos más frecuentes debido a la invasión de la médula ósea por células plasmáticas malignas.

Creatinina y urea

Evalúan la función renal.

Valores elevados indican que el riñón está perdiendo capacidad para eliminar sustancias de desecho.

Calcio sérico

Permite identificar la hipercalcemia secundaria a la destrucción del tejido óseo.

Albúmina

La albúmina es un importante marcador pronóstico.

Niveles bajos suelen asociarse con enfermedad más avanzada.

Proteínas totales

Con frecuencia se encuentran elevadas debido a la producción excesiva de inmunoglobulinas monoclonales.

LDH (Lactato deshidrogenasa)

Su aumento puede indicar una enfermedad más agresiva y forma parte de la valoración pronóstica.

Beta-2 microglobulina

Es uno de los marcadores más importantes del mieloma múltiple.

Valores elevados suelen relacionarse con mayor carga tumoral y peor pronóstico, por lo que forma parte del sistema internacional de estadificación.

Estudios específicos

Una vez que los análisis generales generan sospecha, se solicitan pruebas dirigidas a identificar la proteína monoclonal producida por las células plasmáticas.

Electroforesis de proteínas séricas

Es una de las pruebas fundamentales.

Permite detectar la presencia de un pico monoclonal, también conocido como pico M, característico del mieloma múltiple.

Inmunofijación sérica

Confirma el tipo exacto de inmunoglobulina producida por las células tumorales.

Puede identificar si corresponde a:

  • IgG.

  • IgA.

  • IgM.

  • Cadenas ligeras libres.

Cuantificación de inmunoglobulinas

Mide la concentración de:

  • IgG.

  • IgA.

  • IgM.

Esta información ayuda tanto en el diagnóstico como en el seguimiento del tratamiento.

Cadenas ligeras libres en suero (Kappa y Lambda)

Es una prueba especialmente útil para detectar mielomas que producen únicamente cadenas ligeras.

También permite valorar la respuesta al tratamiento.

Estudio de proteínas en orina de 24 horas

La electroforesis e inmunofijación en orina permiten detectar las proteínas de Bence Jones, responsables de gran parte del daño renal asociado a esta enfermedad.

Confirmación diagnóstica:

Aspirado y biopsia de médula ósea

Es la prueba definitiva para confirmar el diagnóstico.

Consiste en obtener una pequeña muestra de médula ósea, generalmente del hueso de la pelvis.

Posteriormente se analiza al microscopio para determinar el porcentaje de células plasmáticas presentes.

En el mieloma múltiple se observa una proliferación anormal de estas células, lo que confirma la enfermedad.

Además, la muestra permite realizar estudios genéticos que ayudan a establecer el pronóstico y seleccionar el tratamiento más adecuado.

Tratamiento del mieloma múltiple

Durante las últimas dos décadas, el tratamiento del mieloma múltiple ha experimentado avances extraordinarios, logrando mejorar significativamente la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.

Actualmente el tratamiento suele combinar varias estrategias terapéuticas.

Quimioterapia

La quimioterapia continúa siendo una herramienta importante para destruir las células plasmáticas malignas y controlar la enfermedad.

Generalmente se administra en combinación con otros tratamientos más modernos.

Terapias dirigidas

Estos medicamentos actúan sobre moléculas específicas presentes en las células del mieloma, consiguiendo mayor eficacia y menos efectos secundarios que la quimioterapia convencional.

Inmunoterapia

La inmunoterapia estimula al sistema inmunitario para reconocer y destruir las células cancerosas.

En los últimos años ha revolucionado el tratamiento del mieloma múltiple gracias al desarrollo de anticuerpos monoclonales y otras terapias innovadoras.

Trasplante de células madre

En pacientes seleccionados, especialmente menores de 70 años y con buen estado general, puede realizarse un trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas.

Este procedimiento permite administrar dosis muy altas de quimioterapia y posteriormente restaurar la médula ósea utilizando las propias células madre del paciente.

No constituye una cura definitiva, pero consigue prolongar significativamente los períodos libres de enfermedad.


Pronóstico del mieloma múltiple

Aunque actualmente el mieloma múltiple sigue considerándose una enfermedad crónica, los avances terapéuticos han cambiado de forma notable su evolución.

Hoy en día muchos pacientes logran controlar la enfermedad durante años gracias a la combinación de tratamientos modernos y un seguimiento especializado.

El pronóstico depende de múltiples factores, entre ellos:

  • Edad del paciente.

  • Estado general de salud.

  • Función renal.

  • Nivel de beta-2 microglobulina.

  • Alteraciones genéticas de las células plasmáticas.

  • Respuesta al tratamiento.

El diagnóstico precoz y el acceso a terapias innovadoras son fundamentales para mejorar la supervivencia y la calidad de vida.

Preguntas frecuentes sobre el mieloma múltiple:

¿El mieloma múltiple tiene cura?

En la actualidad no existe una cura definitiva para la mayoría de los pacientes. Sin embargo, los tratamientos disponibles permiten controlar la enfermedad durante largos periodos y mejorar significativamente la esperanza y calidad de vida.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

Los síntomas iniciales más habituales son dolor de espalda o costillas, cansancio por anemia, infecciones frecuentes y alteraciones de la función renal.

¿Qué son las proteínas de Bence Jones?

Son cadenas ligeras de inmunoglobulinas producidas por las células plasmáticas cancerosas. Se eliminan por la orina y pueden dañar los riñones al formar cilindros que obstruyen los túbulos renales.

¿Por qué el mieloma múltiple produce fracturas?

Porque activa de forma excesiva a los osteoclastos, que destruyen el hueso, e inhibe a los osteoblastos, responsables de formar hueso nuevo. Esto debilita el esqueleto y aumenta el riesgo de fracturas.

¿Qué pruebas confirman el diagnóstico?

La confirmación se realiza mediante el aspirado o biopsia de médula ósea, complementados con electroforesis de proteínas, inmunofijación, estudio de cadenas ligeras libres y análisis de sangre y orina.

Conclusión

El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas que afecta principalmente a la médula ósea, los huesos, los riñones y el sistema inmunitario. Reconocer síntomas como el dolor óseo persistente, la anemia, las infecciones recurrentes o la insuficiencia renal permite sospechar la enfermedad y realizar un diagnóstico temprano.

Los avances en quimioterapia, terapias dirigidas, inmunoterapia y trasplante de células madre han mejorado notablemente el pronóstico. Un abordaje multidisciplinario y un seguimiento estrecho son esenciales para ofrecer el tratamiento más adecuado y preservar la calidad de vida de los pacientes.